viernes, 17 de enero de 2020

EL PLAN INTEGRAL DE SEGURIDAD Y CONVIVENCIA CIUDADANA -PISCC- COMO ESTRATEGIA EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y POSTULADO DE TRANSPARENCIA EN LOS MUNICIPIOS DE COLOMBIA.


La lucha contra la corrupción en Colombia y en el mundo es una batalla constante de los gobiernos, en la cual se busca en el día a día demostrar a sus ciudadanos, que se izan las banderas de la cero tolerancia, realizando una administración correcta de los recursos que se recaudan y, en el caso que nos compete, los del fondo de seguridad territorial -FONSET-

En este orden de ideas, la seguridad ciudadana y la convivencia como estrategia de bienestar a la comunidad no es indiferente a estas tendencias, por lo cual, en el presente escrito pretendo convencer al lector,  de cómo la necesidad de una correcta elaboración del plan integral de seguridad y convivencia  - PISCC - a través de su consecuente ejecución en el plan operativo anual de inversión -POAI- puede ser un gran postulado de transparencia y de lucha contra la corrupción  en cada municipio de Colombia.

Con el fin de desarrollar el presente texto, será importante entonces, resaltar como problemática de la transparencia, el enorme desconocimiento e improvisación que tienen los funcionarios públicos frente a lo que es el FONSET - Fondo de seguridad territorial – situación que se traslada a algunos comandantes de estación de policía y de distritos; además de comandantes de batallones y brigadas de las FFMM, permitiendo que los errores  en la ejecución del mismo generen  grandes problemas disciplinarios, fiscales y de carácter penal, a unos y otros servidores públicos, militares y civiles, con el agravante de generar en la comunidad idearios erróneos de corrupción.  

Hoy en día, son las administraciones quienes tienen la obligación de elaborar con la participación de los anteriormente citados, el plan integral de seguridad y convivencia ciudadana - PISCC - acorde a las necesidades de cada ente territorial y, en virtud del cual, se dé respuesta, entre otros, al siguiente interrogante: ¿Qué presupuesto podrá ser invertido en prevención, en apoyo a la operatividad y en bienestar militar y policial? Lo anterior teniendo en cuenta el índice de criminalidad y de conductas contrarias a la convivencia, esta es una gran tarea que tiene que realizarse con la participación de la fuerza pública garantizando los principios de la transparencia, participación y articulación de las diferentes autoridades de policía.

Teniendo en cuenta lo anterior,  y como bien se señaló en la problemática,  existen cantidad de administraciones que ejecutan el presupuesto de los municipios, en lo concerniente a los rubros de seguridad y convivencia con total desconocimiento de que éste debe realizarse acorde al plan integral de seguridad y convivencia ciudadana  -PISCC- y al plan operativo anual de inversión  -POAI - del respectivo año y, lo que es más grave, con total ausencia de la fuerza pública, recurriendo a extremos tales, como negar a ésta los sinópticos de ejecución presupuestal de los rubros de seguridad, generando de esta manera un telón de incertidumbre y oscuridad que necesariamente repercute en la convivencia de los territorios, al ser prueba  total de la falta de coordinación entre la fuerza pública y el ente territorial.

Así pues, éste panorama, permite un caldo de improvisación tanto en servidores públicos de carácter militar como civil, que debe ser contrarrestado de manera urgente con el fin de evitar a unos y otros, procesos disciplinarios, fiscales o penales por ejecución incorrecta de estos rubros de seguridad.

Pese a que dentro del marco de las acciones preventivas, actualmente la Procuraduría General de la Nación, tiene la competencia de advertir a las administraciones municipales que deben tener un PISCC, que de igual forma debe enviarse al Departamento Nacional  de planeación -DNP-  esto no  llega  a ser suficiente, pues al no realizarse auditoria de este plan, ni asesoría alguna, en los planes operativas anuales -POAI- ajustados al PISCC,  las administraciones terminan realizando un copie y pegue que no refleja la realidad de los territorios, trayendo como consecuencia gravísima un debilitamiento en las estrategias de seguridad y convivencia para contrarrestar las conductas contrarias a la ley y los delitos que atacan a la población civil.

Es por esto que se sugiere finalmente al lector, y en especial a los funcionarios públicos de administraciones electas, alcaldes y secretarías de gobierno y de convivencia ciudadana, fortalecer el comité territorial de orden público y el consejo de seguridad y convivencia a través de reuniones constantes donde se elabore a consciencia el PISCC en el primer  semestre  del cuatreño para el cual fueron elegidos y se comience el POAI respectivo que podrá ser variado según las condiciones del municipio lo requieran.

Cada municipio que logre coordinar y priorizar con la fuerza pública asentada en el ente territorial las  estrategias  para mantener  el orden público  además de  la convivencia y seguridad ciudadana en sus diferentes categorías jurídicas - seguridad, tranquilidad, ambiente, salud pública -   podrá demostrar que Colombia  puede dar un paso adelante en sus estrategias de lucha contra la corrupción siendo ejemplo a nivel de sus diferentes territorios locales de ejecución presupuestal concertada, priorizada, transparente y en coordinación  de las autoridades policivas.

@JulianUrregoA

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