En este 2020 comienza el nuevo
gobierno del departamento de Antioquia, así como el de sus diferentes
municipios, trayendo como consecuencia nuevas estrategias de seguridad que
serán materializadas en los diferentes planes integrales de seguridad y
convivencia ciudadana - PISCC- de los entes
territoriales citados.
Se viene entonces un gran objetivo
para el departamento y es el de garantizar el orden público, la convivencia y
seguridad ciudadana en sus diferentes categorías -seguridad, tranquilidad,
ambiente, salud pública- meta ante la
cual no puede ser inferior y para la cual tiene que tener en cuenta que, así
como las estructuras criminales mutan y se transforman constantemente, la
seguridad también debe hacerlo para poder generar la tranquilidad y paz social
que todos los ciudadanos requieren.
Durante los cuatro años anteriores
2016-2019, en regiones como el nordeste y magdalena medio, el clan del golfo
utilizó una estrategia de “cambio de fichas” en virtud de la cual, cuando la
fuerza pública estaba muy cerca del rastro de alguno de los miembros de esta
estructura, inmediatamente eran “trasladados” a otros municipios donde continuaban
con su labor delictiva sin perder su estilo de trabajo y teniendo muy claras
sus funciones dentro del clan.
Esto en consecuencia ponía a los
municipios en desventaja en su lucha por mantener la seguridad, pues cuando ya
se tenía un organigrama y modus operandi identificado, los presuntos delincuentes
se trasladaban a otro sitio fuera de la jurisdicción, y ahí venía el garrafal
error de muchos de ellos, pues se desentendían de tal o cual persona sin tener
en cuenta que ésta simplemente había
sido cambiada y en su lugar otra
continuaba en el mismo punto las actividades
delictivas del anterior, incluso muchas veces los que se trasladaban terminaban
operando y facilitando el actuar delictivo del clan desde sitios aledaños a su
lugar de origen.
En este orden de ideas, corresponde a
la Gobernación de Antioquia, tomar nota de la experiencia recogida durante estos
cuatro años anteriores y salirle al paso a estos grupos armados organizados
-GAO- acudiendo a la estrategia de los
consejos de seguridad regionales mensuales, en virtud de los cuales se deberá
socializar el actuar de las estructuras criminales de las regiones y los
municipios, creando organigramas de los mismos, que sean constantemente
socializados y en especial coordinando algunas actividades de los planes
operativos anuales de inversión que sirvan y obedezcan a estrategias de región.
De esta manera debe ser la secretaría
de gobierno departamental una especie de faro que sirva de guía, no solo en la
creación de los PISCC municipales sino también en la ejecución de los
diferentes POAI, a fin de que, mediante una estrategia coordinada, los nuevos
mandatarios municipales piensen en el desarrollo de sus regiones y no en sus
territorios locales en específico.
En igual sentido, no pueden ser
inferiores a este reto los diferentes alcaldes y volver al mismo error que
durante años han cometido, y es el de
pensar solo en sus territorios y desgastar a los distritos y el departamento de
Policía Antioquia pidiendo más y más efectivos policiales que no llegarán
debido a la falta de personal en la institución y; en especial porque la
seguridad no solo se garantiza con cantidades de efectivos patrullando las
calles, sino con una excelente coordinación
de todos los actores que tienen
que ver con el tema, desde el ámbito
departamental hasta el local.
De manera pues, que al tratarse de un
nuevo comenzar de los gobiernos locales y departamental, debe prestarse
especial atención en lo anteriormente señalado, pues mientras cada municipio
está pensando en su PISCC, las estructuras delincuenciales ya tienen todo un andamiaje
regional andando y nuestro departamento no puedo ser inferior a este reto de
seguridad que se viene.
@JulianUrregoA
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