El pueblo Colombiano ha
visto, y en especial ha sentido en carne propia como en una actitud déspota y lesiva a todos los
intereses nacionales, la guerrilla de las FARC ha incrementado su actividad
delictiva y terrorista a lo largo y ancho de la geografía nacional, causando muerte, destrucción,
desolación, zozobra, dolor y pánico en
el Estado al cual ellos dicen “defender”.
Pero la situación más grave
que afronta el país - a mi entender- no solo es que estos sujetos en sus mentes alienadas consideren que en ese proceder, se ve reflejada la revolución que llevará a Colombia
a ser un mejor país. Lo que más me
preocupa precisamente es que haya colombianos que crean semejante triquiñuela y
les sigan el juego.
No deja de ser un despropósito
y una total falta de respeto por el país que nos vio nacer, tener el
atrevimiento de pedirle a la Fuerza Pública que deje de combatir el terrorismo,la extorsión,el reclutamiento
ilegal, el concierto para delinquir,el desplazamiento forzado,la inducción al aborto de las madres guerrilleras y el homicidio a los guerrilleros que quieren escaparse de esa vida en la que son
obligados a estar.
Tiene que estar uno muy
perturbado para siquiera considerar el hecho de que nuestra Fuerza Pública deje de atacar complejos y rutas de
narcotráfico, y pedir así mismo que no se patrullen los caminos rurales en los cuales la
guerrilla gusta de sembrar minas y volarle las piernas a los campesinos y en especial a los niños que se dirigen a sus
escuelas.
Pero asimismo, es
totalmente acertado cuando a las FARC les
pedimos como muestra verdadera de querer alcanzar la paz, que deje de envenenar la juventud del mundo con las
drogas que exportan, que nos permitan caminar a los colombianos por nuestra geografía
nacional sin el miedo a volarnos las piernas, que no obligue a las madres guerrilleras a abortar, que no fusile a
quienes quieran desmovilizarse, que no cobre extorsiones ni secuestre niños
inocentes para llevarlos obligados al frente de batalla, además de que no deje
sin electricidad poblaciones enteras ni cause estragos ecológicos que
duraran centenares de años en
recuperarse.
El Gobierno Nacional ha sido
muy paciente y le ha apostado a firmar la paz
con estos criminales que durante
este proceso han respondido siempre con el látigo de la ironía y el sarcasmo a la esperanza de paz de un país. Mi
invitación entonces es a que esta apuesta no sea óbice para presionar a un cese bilateral al fuego.
Es obligación de los
colombianos darse cuenta que para países como Noruega, Cuba, Venezuela y Chile
que no sufren hoy en día el terrorismo en su geografía nacional, y que no tienen sus ciudadanos con las piernas y brazos amputados, además de
familias y ecosistemas destruidas por el
actuar delictivo de las FARC es relativamente fácil pedir este tipo de irresponsabilidades.
Otro seria su sentir y proceder si vivieran en carne propia la
manipulación y engaños de la mal llamada guerrilla revolucionaria.
Pero por suerte los más de
40 millones de buenos ciudadanos que sí
estamos en este territorio y sí sabemos quiénes son las verdaderas FARC no vamos
a permitir tal alcahuetería ni le vamos a pedir a nuestra Fuerza Pública que
deje de defender nuestra independencia, nuestra integridad como personas,
nuestros recursos naturales, nuestro derecho
a la libre movilización, la soberanía de nuestro territorio nacional y
finalmente el orden constitucional y
legal.
Por lo anterior y muchísimas cosas más que solo harían
este escrito más largo, porque nuestra Colombia es digna y respetuosa de sus
instituciones:
#NoalCesealfuegoBilateral
@JulianUrregoA