No se nos puede olvidar como
ciudadanos, ni podemos ser tan ignorantes, atrevidos y descarados de igualar nuestra fuerza
pública con la criminalidad guerrillera al decir que en una “supuesta guerra muere gente de ambos bandos”
porque tenemos que saber que en Colombia se combate por parte del Estado a la delincuencia y no a subversivos beligerantes, y que mientras nuestros hombres dan la vida
por la patria -para que nosotros tengamos la libertad de opinar desde la comodidad de nuestros hogares tomando café- los segundos mueren al servicio del hampa para que unos pocos se lucren del
narcotráfico, para que familias enteras
se destruyan con hijos, madres y padres viciosos, para que la ley del fusil sea la que reine por encima
de la del voto, para que “comandantes” depravados y mal olientes violen mujeres en sus zonas de influencias y se ahoguen en perico, whisky y prostitutas, o como ellos le llaman, su
revolución.
Que no se nos olvide
Colombia la diferencia entre guerrilleros y miembros de la fuerza pública, y en especial que lo tengamos muy clarito en ese momento en que como ciudadanos tengamos que decidir si avalamos legislaciones inocuas,superfluas e insultantes
creadas en nombre de la mal llamada paz para favorecer
a los bandidos que hoy
escupen en la cara de nuestra democracia.
Democracia por la cual nuestros antepasados dieron su sangre y sus vidas para que
hoy yo tuviera la libertad de escribir
lo que pienso y ustedes la libertad de leerme.
Colombia se respeta. Con la delincuencia
no se negocia. Al bandido y hampón se le
somete a la justicia NO se le premia.
@JulianUrregoA